Buen Clima

Cobre, turquesa y blanco fueron los ingredientes de este diseño. Se trata de un restaurante y cocktail-bar muy particular. El pequeño tamaño del local complicó mucho su diseño, pero el resultado visual, sobre todo de noche, atrae a las fieras.

Se trabajó mucho la limpieza y continuidad de los espacios, desde la entrada hasta los aseos, ubicados en la planta baja. La pared de escamas de arcilla pintadas en cobre son, en realidad, tejas de la misma cubierta del edificio, rescatas para evocar la piel de los peces. Las paredes y techos son recorridos por cientos de metros de tubos, que crean un enredado laberinto de circuitos, finalizando en una iluminación suspendida, que aporta calidez del local.

Por último, el mural realizado en colaboración con Chus Barrera, pone el reclamo en la avenida con las alegorías a la Playa de La Cícer, en la capital de Gran Canaria.